El que ya no está
En mis entrevistas con líderes de fábricas grandes y de talleres, sin importar el tamaño, se repite la misma historia. Todo mundo habla de aquel gran líder que tuvieron y que ya no está. No era perfecto, pero hacía funcionar las cosas.
Creo que todos nos quedamos con el recuerdo de alguien así. Alguien que puso un poco más de orden. Que lograba quitarte algunos problemas de encima. Que hizo escuela con los carpinteros.
Ese recuerdo se vuelve la vara con la que medimos a todos los que llegan después. Y nadie la alcanza.
Un puesto demasiado grande para una sola persona
Ese gran salvador no existe. Y posiblemente nunca existió.
El puesto de gerente de producción es tan amplio, y tiene tantas vertientes, que parece imposible que una sola persona sea efectiva en todo. Le pedimos que mueva a la gente. Que genere orden. Que construya una cultura de excelencia. Que sea buenísima con la calidad de lo que se entrega. Y, además, que sume entregas anticipadas y un récord de menos horas extra.
Léelo otra vez como lista. Es el trabajo de varias personas puesto sobre los hombros de una.
Ese gran salvador que todos buscamos está lejos de existir. Y posiblemente nunca existió.
El alemán de Cancún
Varios líderes me lo han dicho en distintas ocasiones: hay un alemán en Cancún dirigiendo una empresa que camina perfectamente. Hay un americano en Los Cabos que entrega a tiempo.
Lo cuentan como si el secreto fuera la persona. Pero cuando miras de cerca esas empresas, lo que encuentras no es un superhéroe. Es un sistema.
Lo que sí tienen esas empresas
- Sistemas. La operación no depende de que alguien se acuerde.
- Reportes semanales. Cada semana se sabe cómo va la producción.
- Márgenes bien pensados. Saben cuánto tiene que dejar cada trabajo.
- Calendarios reales. Basados en su capacidad productiva, no en lo que le gustaría al cliente.
- Maquileros bien alineados y bien pagados. Listos para resolverte un desvío cuando hace falta.
Ninguna de estas cosas necesita a una persona extraordinaria para funcionar. Necesita que alguien las construya y que se sostengan.
Sistemas, no superhéroes
Por eso te invito a construir tu empresa sobre sistemas, procesos, cultura y feedback. No sobre superhéroes.
Que los hay, sí. Pero fíjate en algo: los que de verdad lo son ya trabajaron con sistemas y saben implementarlos. Su fuerza no está en cargar todo solos, sino en lo que saben armar.
Así que la próxima vez que pienses en el jefe de producción que te hace falta, vale la pena hacerse otra pregunta: qué tendría que existir en tu fábrica para que cualquier buen jefe de producción pudiera funcionar en ella.
Cuéntame
Te invito a reflexionar sobre este tema. ¿Tuviste a tu salvador? ¿Lo sigues buscando? Escríbeme a hola@operia.one con tu experiencia. Leo todos los mensajes.
Equipo Operia